La Junta Directiva del PANU aprobó su incorporación a “Vamos Corrientes” y oficializó un pase más al gran frente del poder. Viejas caras, nuevos sellos, y un mismo patrón: seguir cobrando del Estado
Crónica de un Festín: el PANU se adhiere al menú del patrón de estancia. Porque sí, señores: se suma oficialmente a «Vamos Corrientes», esa suerte de shopping electoral donde entra todo lo que huela a conveniencia.
Una vez más, los que ayer se vendían como independientes hoy firman cheques en blanco al oficialismo con una sonrisa y una lapicera.
Mientras tanto, el Tano Ávalos —sí, el eterno amante de los micrófonos y el sueldo del Estado— sale a declarar como si todavía alguien creyera en su reciclaje político, con la soltura de quien nunca se preocupó por laburar fuera del presupuesto.
Porque acá no se trata de ideales, ni de proyectos, ni de gente. Acá se trata de sillas, cargos y viáticos.
Y si para eso hay que venderle el alma al diablo o al partido de turno, se hace. Total, el hambre no es de poder: es de presupuesto.
Pero cuidado. El pueblo mira y no olvida.-





