Con la llegada del calor, Mercedes, Corrientes, vuelve a mirar al agua como punto de encuentro, alivio y recreación. El balneario del Viejo Puente, uno de los espacios más tradicionales de la ciudad, se convierte cada temporada en el epicentro del veraneo local, la natación recreativa y el descanso de familias que buscan opciones accesibles sin salir demasiado lejos de casa
Este verano, el ingreso al balneario tiene un costo de 4.000 pesos para mayores y 2.000 pesos para menores, una cifra que genera diversas miradas en la comunidad. Para algunos, se trata de un valor acorde al mantenimiento del lugar, la seguridad y los servicios que se brindan; para otros, representa un desafío económico en un contexto donde el bolsillo aprieta y el verano se hace largo.
Natación y recreación: más que un pasatiempo
Desde una mirada deportiva y de salud, el Viejo Puente cumple un rol clave. La natación, aun en su forma recreativa, es una de las actividades físicas más completas, especialmente para niños, adultos mayores y personas que buscan refrescarse sin exponerse a entrenamientos exigentes. En ciudades del interior, estos espacios naturales cumplen la función que en otros lugares ocupan los clubes o piletas privadas.
El Viejo Puente como identidad cultural
El balneario no es solo agua y arena. Es memoria colectiva. Generaciones de mercedeños aprendieron a nadar allí, compartieron mates, tardes eternas y encuentros familiares. Desde el periodismo ciudadano, el Viejo Puente es parte de la identidad local: un punto donde la ciudad se reconoce a sí misma.
Turismo vacacional y cercanía con el Iberá
En clave turística, Mercedes se posiciona cada vez más como puerta de acceso a los Esteros del Iberá, y el balneario funciona como un complemento ideal para quienes visitan la zona. Turistas que llegan atraídos por la naturaleza, la fauna y la tranquilidad del Iberá encuentran en el Viejo Puente una opción cercana para refrescarse y pasar el día, sin necesidad de grandes traslados.
Este tipo de turismo de cercanía —económico, familiar y sustentable— es una de las grandes oportunidades del interior correntino. Potenciar estos espacios, mantenerlos y hacerlos accesibles es parte del debate que atraviesa a la comunidad.
Una discusión necesaria
El valor de la entrada abre una conversación más amplia: cómo se financian los espacios públicos, qué servicios se ofrecen a cambio y cómo garantizar que el verano sea disfrutado por todos. En ciudades chicas, estas discusiones no son abstractas: se viven cara a cara, entre vecinos, en la fila de ingreso o bajo una sombrilla.
El Viejo Puente sigue siendo mucho más que un balneario. Es deporte, es descanso, es turismo y también es debate. Un reflejo de cómo el interior del país vive el verano, con sus alegrías, sus desafíos y su identidad intacta.






