El renacer de Copetti: menos ego, más equipo

Hubo un tiempo en que Enzo Copetti se peleaba con el mundo. Cuando las cosas no salían, su fastidio era tan visible como contagioso. Pero algo cambió. El delantero de Rosario Central entendió que el verdadero juego va más allá de los goles que uno mismo convierte: se trata de los goles que construye el equipo, de dejar el alma en cada pelota y empujar todos para el mismo lado

Ayer fue determinante. No necesitó inflar la red para brillar. Su actitud, su entrega y su compromiso colectivo marcaron la diferencia. Copetti dejó atrás los gestos de frustración para convertirse en un motor anímico dentro del campo. El que antes renegaba con sus fantasmas, hoy corre, presiona, asiste y celebra cada victoria como propia, aunque el gol lo haga otro.

Este nuevo Copetti no solo juega mejor, también hace jugar. Y cuando uno de los nuestros se transforma así, lo que mejora no es solo su rendimiento, sino el alma de todo Rosario Central.-

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