Central: la abundancia de 9 encendió la ilusión, pero los goles fueron a cuentagotas

En el mejor momento del pibe Módica, llegaron Enzo Copetti y Marco Ruben, lo que parecía garantizar la cuota goleadora en Central. Pero no fue así

El poder de gol de un equipo suele serlo todo y para que ello ocurra es necesario contar con futbolistas cuyas principales características estén emparentadas con eso, con el gol.

En el momento en que arribaron Enzo Copetti y Marco Ruben, Agustín Módica estaba atravesando un muy buen momento, lo que hizo que las ilusiones en Central se potenciaran.

Es que a ese andar goleador del juvenil se le iban a adosar la experiencia de otros dos goleadores. Pero lo que sucedió de ahí en más fue algo que estuvo lejos desde las expectativas.

Desde que comparten plantel, hubo 15 partidos, en los cuales entre los tres anotaron apenas cuatro goles (en tres partidos): uno Ruben, uno Copetti y dos de Módica.

Ahora el escenario en cierta forma cambió porque Módica ya no está disponible por la grave lesión (rotura del ligamento cruzado anterior y menisco externo de la rodilla derecha) que sufrió en cancha de Independiente, por lo que hace ya varios partidos que no está disponible.

Incluso el propio Ruben debió mantenerse al margen por el desgarro que sufrió en el clásico, pero siempre hubo al menos uno en cancha.

Hasta hubo dos partidos (Unión y Gimnasia) en que los tres sumaron minutos.

Incluso Luca Martínez Dupuy y Tobías Cervera aparecieron nuevamente en acción luego de que quedaran relegados justamente por eso que sucedió, el presente de Módica y los arribos de Ruben y Copetti.

Hoy Cervera ya no está porque fue cedido a préstamo a Platense.

Claro que la sequía de los 9 en Central no se debe pura y exclusivamente a la falta de puntería de ellos, ya que en muchos de esos partidos hubo poco sustento por parte del equipo a la hora de asistirlos, pero es contundente la distancia entre este presente y aquel momento en que Copetti y Ruben llegaban para competir o acoplarse a Módica.

Llegó Copetti

Cuando Copetti hizo pie en Rosario, Central recibía a Caracas por la Copa Libertadores y desde uno de los palcos del Gigante de Arroyito el exRacing veía cómo el pibe se despachaba con un doblete.

Todavía Marco no estaba en Arroyito, pero a esa altura su regreso a Arroyito era un secreto a voces.

El máximo goleador de la historia canalla se sumó después de Peñarol y en apenas cinco días pudo salir a pista, al igual que Copetti.

Ese momento se marca con especial énfasis porque pareció un punto de inflexión, un trampolín en el que las expectativas picaron aún más alto. Marco ingresó en el partido ante Lanús (Módica y Copetti fueron titulares) y fue el autor del empate, sobre el final.

En la fecha siguiente llegó el viaje a Mendoza para enfrentar a Godoy Cruz y más allá de que no fue triunfo, el tanto canalla llegó por intermedio del otro 9 que había llegado como refuerzo: Copetti. Dos partidos seguidos con goles de los centrodelanteros que parecían podían darle un tremendo salto de calidad al ataque canalla.

Un poco más acá en el tiempo, apenas tres partidos después de aquel empate en Mendoza, un doblete de Módica, que fue titular ante Sarmiento, en un equipo prácticamente alternativo porque Miguel Ángel Russo decidió guardar lo mejor que tenía porque se venía la revancha contra Inter, en Porto Alegre.

Un panorama que pintaba encantador, sólo era cuestión de que el equipo genera lo mínimo indispensable para asistirlos.-

La Capital.-

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